Aquí ya no hay belleza.
Todo se lo llevó la mar con ella,
perfil, corazón y piedra.
Tres montañas nevadas a lo lejos
alzan sus crestas frías.
Mar vasto, azul cobalto, en medio,
entre el pálido mármol y el caballo que había.
Aquí no está el trigal de tu cabello
ni el lapislázuli de tu mirada esquiva.
Aquí ya no hay belleza,
Se la llevó la mar a su tristeza
de memoria infinita.
Y parto ahora, hacia tí, hacia Ithaka,
sobre las olas agresivas y vacías.
Aquí no hay nada. Y cuando se quiere
lo amado ya desvanecido,
si hay que morir se muere,
por salir al camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario