miércoles, 14 de diciembre de 2011

Brian Marion

Este año no parece irse sin completar una buena cosecha de almas. Dos personas cercanas a mí murieron la semana pasada y, hoy, recibo la noticia de que un viejo amigo, un artista canadiense nativo con quien bebí y discutí de arte y espiritualidad muchas veces, acaba de fallecer.
Tenía 51 años y había dedicado toda la vida a comunicar la verdad cósmica que alienta en la visión de la vida de la cultura Cree por medio de su pintura. Era díscipulo del gran maestro Norval Morrisseau, a quien tambien tuve el honor de conocer.
Durante muchos años estudié las simbología del arte nativo canadiense, y de Brian Marion, aquien su gente apodaba "pequeño colibrí", aprendí que la linea fluye directamente del universo a la mano, que en una forma están todas las formas, y que el hilo del espiritu conecta todos los cuerpos y colores.
Bueno, compañero: el arte es lo que hacemos cuando el alma quiere volar.
Como tú dijiste aquella vez: "en mitad de un lago muy sereno, hay una isla. Yo la llamo la isla de las cerezas. Y allï no se conoce la pena"
Los indios canadienses comprenden la naturaleza y sus ciclos mejor que nadie.
Feliz vuelo, Brian.
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