Mira como todo vuelve acabado el invierno: lo que parecía olvidado, solecito al sendero. Y tú, amor pequeñito, ojos de cielo ya llegas de tan hondo, de tan lejos. Llegas llenando el mundo de sentimiento, de movimiento y lumbre lo frío y yerto. Ya vienes con las brisas y el aguacero y con las flores rosas de los cerezos.
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