Hay misterios cuya resolución precisa un extra de ánimo por parte del investigador, por abrumadores. ¿Cómo, sin luz ninguna y a cuarenta metros bajo tierra, pintaron los egicios antiguos los detallados murales de las cámaras mortuorias de los reyes en las piramides? ¿Cómo escribió Josefo sus vastos volúmenes de historia, ya viejito y en una era en que no se conocían las gafas? ¿Cómo voy yo a terminar este microrelato cuando las mías, mis gafas, se me han roto en pleno día de navidad y no hay nada abierto para agenciarme unas nuevas? Las pisé por accidente y se partieron por la mitad. Con una cerilla, traté de soldar la concha, pero no funcionó. Luego quise arreglarlas con celofán, pero ni por esas.
Apï zue whe dxidido ajvar el mgrolelato sim ñas jopidaz jafaz...
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