miércoles, 20 de julio de 2011

el hijo ausente

Tu ausencia me abraza:
es un dolor de la carne.

Soledad, abrasada en fiero sol vacío.

Silencio. Lumbre de la nada
colgando de mis parpados
como lagrima de fuego.

Para la hierba aterida de hogueras
tu ausencia es un peso insufrible
que la impide respirar.

El tiempo, cómo ha marcado mi lomo
con latigazos de fuego.

Fuego- pena,sangre-pena-fuego-
dolor de ausencia, ausencia de duro fuego.

Entre mis dedos sofocados, anegados,
la falta de tu hermosa quema como una
herida-lumbre, pena de fuego, fuego.
La realidad que ya no contiene tu rostro, mis manos vacías de tí,
ávidas de tí.

Palpo cuidadosamente este perfil de tu ausencia,
cuidadosamente como si pudiera quebrarse-
Te toco casi casi te siento.

Oh rostro niño!
Oh capitán pequeño!
Cabello oloroso a era calida en el viento.

Tu ausencia a mi amor quema como un fuego.
Tu falta me hiere la mente como un ramalazo de fuego.

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