lunes, 24 de octubre de 2011

Los celos

Aceleró en aquel tramo de la carretera. La luna. El mar de otoño.
El año pasado, por estas fechas, había dejado tras él, sobre el suelo de la playa, el cadáver de Julio.
Le asesinó mientras en la casa seguían festejando el día de todos los santos. Con una navaja de bolsillo. Facilmente.
El mismo consoló a la prometida de Julio. Y, poco despues, sa casaba con ella. La vida es para los ganadores.
Aparcó ante la casa.
El y su esposa entraron al baile de máscaras. Ya estaba borracho cuando vio a su mujer en brazos de un tipo elegante, que vestía una horrible careta de hueso.
Zorra.
Agarró a aquel cerdo de una mano, más fria que un pez muerto.
Entonces vió que el hombre tenía una tajada sangrante a la altura de la carótida.
Era Julio.
Bien. Que se la quedase. El ya estaba harto de ella.

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