viernes, 28 de enero de 2011

regreso

hoy tu mirada me alcanzó
como una luz que se desliza
de la tarde a un rincón secereto,
verde y oblícua.

Hoy estuviste aquí en mi alma,
y me alargaste tu manita
para que yo te la cojiera
en la mia.
y nos fuimos a una memoria
de altas praderas azulinas
y tu sonrisa jugueteaba
con la brisa.
A veces me mirabas, serio,
y sin hablarme me decias
que yo te cojiera en mis brazos
como solía.
Cansado, contra mi pecho,
apoyabas tu cabecita
y, según murmuraba el aire,
tú te dormías.
Te llevaba dormido en brazos
todo el camino
como si juntos avanzaramos
hacia el olvido.
Felices como aquellos días
son estos sueños.
Mejor que despertar, querría
morirme en ellos.

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