Comprendo que Anette podría haber sido cualquiera. Pero se daban en ella una serie de circunstancias y cualidades que la hacían un ser específico y único. Justamente la clase de criatura que para alguien como yo significaría un escape de la realidads, una aspiración morbosa, psíquica y física el ambiguo ángel de los labios sombríos, de los ojos verdemar,los bucles de luz melosa, y los albos muslos del sueño de Donatello.
El poco amor por nosotros mismos que la madre nos enseñó a tenernos en la infancia, es destrozado por medio de críticas, comentarios burlones y degradantes, solapados insultos, por parte de la persona con quien nos hemos casado. y de pronto, unos años más tarde, nos hallamos en la más completa soledad y viviendo una pesadilla de claustrofóbia y tristeza mordaces.
Entonces ella, la esposa, entra por la puerta de la casa con un ser joven y divino, que nos mira a los ojos con los suyos, en los cuales el mar danza, verde y plenos de espuma.
-És una amiga de la universidad- dice la esposa- Acabamos de conocernos.
- Hola- me dice la chica- Encantada. me llamo Anette.
Un calor infernal sube del centro de mi cuerpo al corazón, y al cerébro. La joven tiene el aroma de una jungla llena de flores salvajes.
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