martes, 28 de junio de 2011

YO, MI, ME.

Escribe acerca de sí misma. Siempre.
Lo hace muy bien. Sin embargo, no puede enhebrar una historia acerca de otra persona, o componer una escena con varios personajes. Se justifica a sí misma diciendo que es más poeta que prosista.
Pero cansa. Que si yo esto, que si yo aquello, como si fuera la persona más importante del mundo.
Leí sus cosas sin que ella se diera cuenta. Le pareció imperdonable.
De todas formas, era más de lo mismo: yo soy así, yo soy andando, todo bañado en una patina de melancolía que crée la hace parecer interesante, pero que raya en la ñoñez.
Su psicólogo debería decirle que piense en algo más allá de su persona.
Y yo estoy hasta las narices de ella. Llevo leyendo sus auto análiticas demasiado tiempo.
Así que hoy, NO.
Hoy no escribo nada. No me miro ni al espejo. Estoy harta de verla.

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