Ya se me olvida
como eras.
Se me olvida
tu sonrisa.
Tu voz
se me olvida.
Tu mano
en la mía,
su calidez
se me olvida.
Toda la hondura
pues, del amor aquel,
¿de qué servía?
Y el dolor de despues,
¿para qué era?
Hace no tanto tiempo
te quería.
Hoy quiero recordarte
y una especie
de tul de nieve fría
cubre tu faz difusa
a la memoría mía.
El amor no era eterno.
Lo eterno era el olvido.
La eternidad mentía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario